
Val estaba en la piscina interior de la Mansión, le gustaba nadar algunas noches cuando disponía de tiempo, hacer unos largos la relajaba, la paz que aportaba el silencio de la sala también ayudaba a ello. Estaba descansando apoyada en el borde cuando Lyss entró con una toalla en la mano, dispuesta a hacerse también unos largos.
-¿Has comprobado que no están las mascotas de June? -preguntó la loba metiendo un pie y probando la temperatura del agua.
-Claro, ¿crees que me gusta nadar con esos bichos dentro? -preguntó Val mirándola con una sonrisa-. Vamos, entra ya, el agua está genial.
Lyss se tiró de cabeza a la piscina y comenzó a nadar a crol mientras Val la observaba apoyada desde el borde. Tras unos largos, la loba sacó la cabeza y se paró junto a ella.
-¿En qué piensas? -preguntó observando el gesto de su cara.
-En nada -respondió la hembra.
-Esa expresión no es de estar pensando en nada -añadió Lyss apoyándose en el borde junto a ella.
Después de unos segundos, Val contestó.
-Pensaba en cómo han cambiado las cosas, como eran nuestras primeras patrullas, y como nos divertíamos después -miró a la loba con una sonrisa ingenua a la que correspondió la otra hembra con una irónica.
-¿Recuerdas la noche de los gemelos? -preguntó Lyss.
-¿Cuál de ellas?
-La primera, la que los conocimos.
-¡Joder! Sí. -Val se quedó con la mirada perdida, con una sonrisa en su boca, y Lyss le dio un codazo bajo el agua.
La patrulla había comenzado como cada noche, les tocaba la zona sur y era una de sus favoritas; tenía buenos locales. Ellas preferían el Wonderful´s; tenía buena música, buen ambiente y buena compañía masculina. Sobre todo, de eso ultimo. Llevaban un año patrullando juntas, o como preferían llamarlo: "salir a cazar".
Tras un par de horas calle arriba calle abajo, escucharon sonidos provenientes del interior de un callejón. Se acercaron escudriñando las sombras y descubrieron a un grupo de cinco machos golpeando a uno que yacía indefenso en el suelo.
-¿Entramos? -preguntó Lyss.
-Son humanos -respondió Val.
-Al que golpean es un licos -comentó la loba. Siendo medio licos, la hembra percibía con más claridad a los de su raza, lo mismo le pasaba a Val con los vampiros.
-Vamos, será pan comido -respondió Val adentrandose en el interior del oscuro callejón seguida muy de cerca por su compañera.
Estaba iluminado únicamente por una sola farola que no desprendía mucha luz, posiblemente, por la suciedad de los cristales que envolvían la bombilla.
-¡¡¡¡Hey!!!! -gritó Val llamando la atención de los machos, que dejaron de golpear al del suelo y fijaron la mirada en ellas.
-Mirad que tenemos aquí -dijo el que parecía ser el jefe-, esto no lo esperaba.
El licos que estaba en el suelo se levantó, estiró el cuello haciéndolo crujir y después habló.
-Largo -les dijo a la banda que lo había estado golpeando.
-No, tío, queremos participar en la fiesta. Nos corresponde un trozo del pastel -respondió el jefe relamiéndose los labios.
Lyss y Val se miraron fijamente intuyendo que sucedía. Entonces sonrieron ampliamente, la de Lyss era una sonrisa lobuna, la de Val dejó entrever sus pequeños colmillos. Después de todo, la noche iba a ser divertida.
-Que os larguéis, esto no os incumbe. -El licos los fulminó con una mirada salvaje que les hizo tomar la decisión de obedecer.
-Sabia decisión chicos -dijo Val con un deje divertido cuando pasaron a su lado, pero en lugar de salir, se quedaron observando desde la entrada del callejón. Si no podían disfrutar de la fiesta, al menos mirarían.
Las hembras no se giraron cuando escucharon el sonido de pasos tras ellas, y en cuestión de segundos estuvieron rodeadas. Cinco lobos en total.
-He escuchado muchas leyendas sobre vosotras dos. No sabía si erais reales, pero parece ser cierto. -El licos golpeado hablaba mientras giraba alrededor de ellas, examinándolas detenidamente.
-Ya lo creo que somos reales. -Lyss se mantenía serena, aunque Val sabía que la sangre le hervía en su interior, el hecho de que algunos especímenes de su raza se dedicaran a actos delictivos era algo que se salía de sus principios. Val solía tener la misma reacción cuando los individuos eran civiles de su misma raza.
-Sois muy valoradas en el mercado negro -siguió diciendo el tipo.
-¿En el mercado negro? Esa es buena, ¿has oído, Lyss? Somos valoradas... en el mercado. ¡¡¡Estamos en el mercado negro!!! -Val parecía radiante con la noticia, solo le faltaba dar saltitos de alegría.
-¿Qué? ¿Eso te hace feliz? -Lyss la fulminó con la mirada.
-¡Joder! Claro que sí. Nunca he sido cotizada antes... ¿Cuánto? -preguntó de nuevo volviéndose interesada hacia el licos.
-¿Cuánto qué? -preguntó el lobo sorprendido.
-¿Pues cuanto costamos? ¿Cuál es nuestro mejor precio? ¿Es muy alto? -preguntó esperanzada. La cara del macho mostró total sorpresa.
-¿De verdad te interesa saberlo, Val? -preguntó la loba sin creer lo que oía.
-Pues claro que si, ¿a ti no?
-No puedo contigo, en serio -respondió la loba.
-¿Pero qué coño hacéis? -interrumpió el licos.
-Shisssss, estamos manteniendo una conversación privada, ¿no te han enseñado modales? -lo acalló Val.
-¿Pero qué...? -Las hembras lo ignoraron y siguieron hablando entre ellas.
-Me has hecho daño, Lyss, de verdad -siguió diciendo Val sin prestar atención a los licos que las rodeaban y que empezaban a mostrarse intranquilos.
-A ver, ¿que he dicho ahora? -preguntó la loba con las manos en las caderas.
-Pensaba que éramos amigas -prosiguió Val agitando un dedo ante la otra hembra-, las amigas no se dicen esas cosas -finalizó cruzándose de brazos.
-Val, céntrate.
-Me estoy centrando, Lyss. Ahora mismo estoy centrada, muy centrada en un tema muy importante. Nosotras. Tú y yo.
La loba hizo un gesto hacia los licos que Val ignoró.
-¿Por qué lo has dicho? -preguntó de nuevo la vampira.
-¡Dios, Val! Vas a volverme loca, ¿te quieres callar y centrar de una puñetera vez? Tenemos algo pendiente -y volvió a señalar hacia los lobos.
-¡Coño! ¡Que os calléis las dos! ¡Joder! -gritó el licos exasperado.
-¿Ves lo que has hecho, Lyss? Ahora van a pensar que no sabemos mantener la boca cerrada y bajaran nuestro precio.
-No lo dirás en serio, ¿verdad? -La loba la miraba perpleja.
-¿Cuándo me has oído hablar y no ha sido en serio, Lyss? Dos para ti y tres para mí, o tres para mí y dos para ti -dijo cambiando de tema inesperadamente.
-Tres para mí -respondió la loba anticipándose a la lucha.
-¿Has oído hablar de la distracción, Lyss? Ellos... creo que no... -se volvió de pronto mirando fijamente al licos que seguía ante ella sin entender qué era lo que pasaba, y mucho menos, lo que se les venía encima.
Metió las manos en el interior de su abrigo y aferró las empuñaduras de sus dagas, miró a la loba durante un segundo, y ésta asintió. Las sacó con un movimiento rápido y se lanzó a por el lobo pillándolo por sorpresa. Le hizo un corte trasversal en el pecho y el tipo bajó la vista atónito, después le lanzó una patada al estomago y cayó hacia atrás. Los humanos, que se habían mantenido observando toda la escena, decidieron largarse en ese momento. Val les cortó la salida con un salto rápido y sorprendente por la distancia recorrida.
-No, no... -dijo moviendo la daga de izquierda a derecha-, dentro, no hemos acabado con vosotros. Sí, ahí estáis bien -indicó cuando los humanos se colocaron a un lado contra la pared-, no os mováis y no recibiréis, y sobre todo, no intentéis escapar -puntualizó fulminándolos con la mirada.
Los humanos no creían lo que veían, permanecían asombrados pegados a la seguridad de pared sin respirar siquiera. Las hembras golpeaban con fuerza y precisión, y aun estando en clara minoría, tenían la situación controlada desde el principio. En cuestión de minutos, habían acabado con los machos, y estos yacían en el suelo; unos inconscientes, otros sin poder moverse por las heridas sufridas.
-¿Qué vas a hacer con ellos? -preguntó Lyss señalando hacia los humanos mientras limpiaba sus dagas sobre la ropa de uno de los licos.
-Han visto demasiado, no podemos dejarlos ir así, pero...
-Val -la detuvo Lyss.
-Sólo voy a borrar un poco de sus recuerdos -le respondió la hembra con un gesto de impaciencia-, les dejaré la bonita visión de una pelea callejera de la que han sido testigos -añadió sonriendo mientras se acercaba a ellos.
Minutos más tarde salían del callejón riendo y comentado divertidas los diferentes movimientos que habían efectuado durante la lucha.
-Te has adelantado en el paso, Val -indicó la loba.
-Me ha salido perfecto, tú sí te adelantaste y casi me cortas con la daga. -La vampira señaló su brazo allí donde la daga de su compañera estuvo a punto de herirla.
-Si fuiste tú quien te agachaste antes -se quejó Lyss.
-Porque me hiciste el gesto con la mano. -Val hizo el movimiento imitando a la loba.
-¡¡¡Me estaba rascando!!!
-¡Joder!, pues vamos a tener que cambiar la señal.
-La próxima vez te toca ser el poli serio, Val. No es tan divertido.
-No te quejes, que te he dejado a tres.
-Qué hacemos ahora. ¿Seguimos? -La loba miró a ambos lados de la calle decidiendo qué dirección tomar.
-Nah, vamos a tomar algo, tengo la garganta seca -respondió Val.
-Si no te callas, coño -bromeó Lyss dándole un empujón.
Las hembras fueron hasta donde habían dejado aparcadas las motos, una BMW del 68 de Lyss y la Harley Davidson del 77 de Val, después arrancaron en dirección al local. Cuando llegaron al Wonderful´s, aun había cola en la puerta para entrar, aparcaron sus tesoros y dejaron parte de las armas bajo el sillín adaptado, conservando con ellas un par de dagas pequeñas. Como clientas habituales, el portero las dejó pasar sin hacerlas esperar, y ya en el interior, se dirigieron a la barra. La música era buena, y sonaba alta por todo el local. Las luces giraban sobre la pista que a esa hora aun se encontraba llena, en su mayoría, de humanos bailando. Los Bee Gees y su Fiebre del Sábado Noche estaban causando furor ese año, solían ponerla varias veces a lo largo de la noche.
-¿Qué os pongo, princesas? -preguntó el barman cuando llegaron a la barra.
-Tú siempre tan atento, Rick -contestó Val con una sonrisa seductora-. Una cerveza, ya sabes -se acercó hasta el macho y le susurró -, la más fría que tengas.
-Especialmente para ti -respondió Rick -, ¿y a ti, preciosa?
-A mi puedes ponerme un zumo, el más frio que tengas, por favor -respondió la loba imitando con una sonrisa burlona a su compañera. El camarero rió y se alejó.
-Ja ja ja, que graciosa, que sepas que soy inimitable. -Val se giró hacia la pista y apoyó los codos sobre la barra-. ¿Cuándo vas a pedir algo que no sea... zumo? -preguntó en un tono despectivo hacia la sustancia.
-¿No te cansas de preguntar cada noche lo mismo? -preguntó la loba haciendo el mismo movimiento y quedando de cara a la pista.
-Ya sabes que no, es parte de mi encanto. -Val cogió la cerveza que Rick acababa de dejarle y le dio un trago largo.
-Eres un coñazo -respondió la loba mientras cogía su copa.
-Soy todo dulzura. -Val pestañeó con una pose sexy enfatizando el significado de sus palabras.
-Sí, tienes un irresistible magnetismo -añadió Lyss con ironía y bebiendo de su zumo.
-Eso también. Soy irresistible y encantadora, no te puedes resistir -le siguió el juego la vampira.
-Irresistible y encantadora, para ellos -comentó la loba señalando con la cabeza a un grupo de machos humanos que devoraban con la mirada a su compañera -, a mí, ni fu ni fa, ya sabes que me van más... masculinos.
-Saluda a tu grupo de admiradores, Lyss -le reprochó Val que ya había cumplido con una amplia sonrisa a los que la loba le había indicado-, no seas desagradable, mira como te acechan.
-¿¡Pero les has visto!? Si se ponen de perfil, desaparecen. Demasiado frágiles, no me durarían un asalto.
-¿No tienen suficiente chicha? -preguntó la vampira con una sonrisa picara.
-No, necesito donde sujetarme, Val, con un par de movimientos, se les rompe la cadera, ya sabes lo que le pasó al último -la loba suspiró después de decir esas palabras.
Val la agarró del brazo y tiró de Lyss en dirección a la pista, sacando a la loba de sus pasamientos.
-¡¡¡¡Val!!!! Mi zumo... -gritó la loba intentando agarrar el vaso de la barra.
-Te pides otro... ¡¡¡¡Vamos!!!!! Me encanta esta canción -gritó a su vez Val haciéndose oír por encima del sonido de la música y sin soltar el brazo de su compañera.
Fiebre del Sábado Noche volvía a sonar en la pista, se hicieron un hueco entra la multitud de humanos que bailaban y al momento tenían todas las miradas puestas en ellas; los machos con deleite, disfrutando de los movimientos de las dos, las miradas de las hembras eran de odio y desdén al haberles robado la atención masculina del local. Lyss y Val bailaban sin prestar atención ni a unos ni a otros, concentradas en su propio disfrute con el baile. Los machos intentaban acercarse a sus cuerpos, pero sin mucha suerte en sus objetivos. Las hembras, con movimientos sensuales, esquivaban cualquier intento por parte de ellos. Después de unos minutos, y cansadas por el baile y los múltiples intentos, volvieron riendo a la barra.
-Esto es para vosotras -comentó Rick cuando se acercaron para pedirle algo de beber y dejando un zumo fresco y una cerveza nueva.
-Gracias, Rick. -Lyss cogió su vaso y le dio un trago mientras Val hacia lo mismo con su cerveza, ambas sedientas.
-Agradécelo a ellos -le guió un ojo y señaló hacia una pareja de machos idénticos-, son los que os invitan.
Las hembras levantaron las copas sonriendo a modo de saludo, y los gemelos hicieron lo mismo.
-¿Qué te parecen? -preguntó la loba girándose hacia la barra.
-¿Son iguales o veo doble por la cerveza? -Val miró el contenido de su botella y lo olió.
-Tranquila, son gemelos -respondió Lyss dándole un codazo en las costillas.
-Están... apetecibles. A pesar de ser humanos -añadió la vampira.
-¿El de la derecha o el de la izquierda?
-Me da igual -respondió Val encogiéndose de hombros.
No les dio tiempo a seguir hablando ya que los machos se acercaron por detrás. Conversaron brevemente, hicieron las presentaciones de rigor y después fueron a la pista. Uno de los gemelosrodeó la cintura de Val y se pegó a su cuerpo desde atrás, bajó lentamente sus manos por los muslos de la hembra y después las colocó sobre las caderas, guiándola con sus movimientos. Apoyada sobre el pecho del macho , podía sentir los músculos contra su espalda, y el cálido aliento en su cuello, acariciándolo. Miró a Lyss y estaba tan cómoda como ella misma acompañada por la otra mitad de la pareja. Tras un par de bailes envueltos en pura sensualidad, donde el macho no dejó de acariciar su cuerpo descubriendo nuevos rincones bajo su ropa, la intensidad fue subiendo hasta caldear el cuerpo de la hembra. Le guiñó a la loba y se separó del cuerpo del macho humano, recibiendo una protesta de su parte.
-¿Te vas? -preguntó éste sujetándola suavemente por una mano.
-Si -respondió Val con una sonrisa seductora y mordiéndose el labio inferior.
-¿Sola?
-¿Te atreves a acompañarme? -contestó con una sonrisa picara y pasando una mano por el pecho del humano.
A Ross se le iluminó el rostro de expectación y siguió a Val cuando ésta comenzó a andar hacia la salida del local. Cuando llegó hasta su moto, se detuvo a su lado.
-¿Es tuya? -preguntó admirado.
-Haces muchas preguntas -respondió Val. Arrancó el motor y lo hizo rugir -. ¿Subes? O me largo.
El macho subió detrás y se agarró a su cintura, Val aceleró provocando que se pegara más a su cuerpo y salieron del aparcamiento. Tenía un apartamento en la ciudad que utilizaba para estos encuentros, y puso rumbo a él, aunque le gustaba dar un pequeño rodeo para disfrutar del aire fresco de la noche contra su cara. Cogió una de las carreteras secundarias que llevaban hasta el otro punto de la ciudad y a su pequeño apartamento de 100 m2 , que había comprado después de un impulso momentáneo tras verlo en una revista de casas de lujo.
El humano comenzó a recorrer su espalda lentamente con una mano, después bajó por su cadera buscando el interior de sus muslos y los recorrió suavemente sin llegar a rozar lo que la hembra mas deseaba. Abrió su abrigo de cuero y subió por su estomago plano, deteniéndose al borde de su corta camisa negra e introduciendo una mano por debajo hasta llegar al montículo de su pecho. Frotó con delicadeza la palma de su mano contra el pezón erecto de la hembra, disfrutando de su dureza y suavidad. Val jadeó ante el contacto, el macho tenía la mano fría contra su piel caliente, el contraste de temperatura la hizo excitarse más aun de lo que ya estaba. Sonrió satisfecho y abandonó la calidez bajo la prenda para descender hacia la cinturilla del pantalón, introduciendo la mano en el interior buscando su centro.
¡Joder!, como siga así no voy a ser capaz de llegar a casa, pensó la vampira. Aminoró la velocidad y salió de la carretera agradeciendo la calidad de su visión nocturna. Apagó los faros, el motor y dejó deslizarse la moto con el impulso que aun mantenía de la velocidad anterior. La detuvo completamente y bajó, seguida del macho.
-¿Aquí? -preguntó éste.
-¿No te gusta el lugar? ¿O tienes frio? -respondió sonriendo mientras terminaba de abrir los botones de su abrigo.
-¿Me estás provocando? -Ross se acercó lentamente sonriendo con una mirada cargada de lujuria.
-¿Lo estoy consiguiendo? -Val se apoyó contra un muro viejo medio derruido, abriendo por completo su abrigo y dándole una visión total de su cuerpo.
El macho reaccionó al instante pegándose a ella, recorriéndola con las manos mientras besaba su boca con pasión.
¡Joder! Este tipo sabe cómo usar la lengua, espero que su gemelo sepa hacer los mismos trucos, pensó Val. El susodicho abandonó su boca para descender por su cuello, dejando un rastro de pequeños mordiscos en el recorrido. Llegó hasta el montículo de sus pechos haciendo saltar los botones la camisa de un tirón, y pasando a devorarlos con deseo.
-Eh... Te has cargado mi camisa -protestó la hembra, recibiendo un gruñido como respuesta.
El macho acalló sus protesta con su boca, mientras deslizaba una mano por el interior del pantalón buscando el calor de su entrepierna. Val jadeó y olvidó todo lo que no tuviera que ver con lo que las manos de Ross hacían en su cuerpo. Tiró de la cazadora hasta quitársela, le subió el jersey buscando su calor y acarició con las uñas su amplia espalda. El macho jadeó contra su boca y abandonó el cuerpo de ella para desbrochar con impaciencia su propio pantalón. Con un movimiento rápido, Val se desprendió del suyo y tiró de él acercándolo a su cuerpo y quedando aprisionada contra la fría pared. Alzó los brazos para sacarle el jersey y una de sus dagas cayó al suelo rozándole el muslo desnudo.
-¡Joder! -masculló.
-¿Qué? -preguntó el macho contra su cuello.
-Nada -respondió Val mientras intentaba acercarla con un pie.
-¿Qué es eso? -preguntó el humano mirando su movimiento.
-Nada -repitió de nuevo la hembra.
-¿Es un cuchillo? -La sorpresa sonó en su voz.
-No, es mi... ¿Quieres centrarte? -Val metió la mano dentro de su pantalón y jugó con su patente virilidad, consiguiendo de inmediato toda la atención del macho.
La alzó de las caderas y la envistió con fuerza, disfrutando durante unos segundos del interior de la hembra que lo acogió con calidez. Comenzó con movimientos suaves que fueron aumentando de intensidad ajustándose a los deseos de la hembra, para después volver a disminuir disfrutando juntos del placer de las sensaciones. Tras unos minutos de desenfreno, donde Val se sujetó a los hombros del macho para resistir los duros envites, el éxtasis recorrió sus cuerpos envolviéndolos en una ola de placer, dejándolos jadeantes y sudorosos el uno sobre la otra.
Después de unos minutos, cuando el ritmo de su corazones se tranquilizó, el macho se alejó de su cuerpo con una sonrisa satisfecha en la boca mientras abrochaba sus pantalones. Se agachó para recoger su cazadora y Val aprovechó el momento para colocarse sus pantalones con un movimiento rápido imperceptible para el ojo humano.
-¿Cómo has hecho eso? -preguntó sorprendido por segunda vez esa noche.
-No preguntes -respondió Val mientras recogía su daga y la guardaba en el interior de su abrigo dándole la espalda al humano.
-Pero...
-Shissss -Val se giró acercandose hasta él y puso un dedo sobre su boca-, ya te he dicho que preguntas demasiado.
-¿Nos vamos? -preguntó el humano cuando la vio acercarse a la moto.
-Sí.
-¿A tu casa? -preguntó ilusionado pensando en otra sesión de sexo.
-No.
-¿Entonces?
-A la tuya. -Val arrancó la moto.
-¿A la mía? -preguntó sin entender-, dijiste que íbamos a la tuya.
-Eso fue antes. -¡Dios! ¿Este humano ha perdido todas las neuronas después del esfuerzo?, pensó la hembra-. ¿Subes? ¿O prefieres volver andando? -Después de unos segundos, el macho subió detrás con resignación y se pegó a su cuerpo-. La dirección -le pidió la hembra-, y mantén las manos quietas -le advirtió.
Siguiendo las indicaciones del macho, condujo en dirección al centro de la cuidad. Tras de unos minutos, detuvo la moto ante el portal de un edificio de estructura moderna. Éste se bajó y esperó esperanzado a que la hembra lo acompañara.
-Hasta... la próxima vez -dijo Val viendo que no se movía.
Lo sujetó del cuello del jersey y lo atrajo hacia sí, atrapó su boca en un beso suave mientras le borraba los recuerdos sobre ella, pero le permitía conservar los de la cita. Cuando volviera a verla, no la recordaría, pero Val sabía que ese no iba a ser su único encuentro. Para ser humano, tenía fuerza y resistencia, aunque hacía demasiadas preguntas. Pero lo suplía con entusiasmo, ardor, ímpetu, fogosidad. Todas excelentes cualidades que ella apreciaba.
Aceleró un poco la moto dejando allí a Ross con una sensación de bienestar, pero sin recordar con quien había tenido tan grato encuentro. Lo vio por el espejo retrovisor caminar lentamente y entrar en el interior del edificio, entonces aceleró mas perdiéndose en la noche en dirección a la Mansión.